Juan Sebastián


En 1973 el profesor Burton G. Malkiel publicó el libro Un paseo aleatorio por Wall Street. Este prestigioso economista decía que un mono con los ojos vendados tirando dardos sobre las páginas de cotizaciones bursátiles del periódico Wall Street Journal sería capaz de seleccionar una cartera de valores que tendría tan buenos resultados en la bolsa como las seleccionadas por los expertos. Los redactores del periódico estadounidense aceptaron el reto e hicieron la prueba. Cuando se comparó el comportamiento anual de la cartera de valores elegida al azar por el mono, con el de los fondos de inversión referenciados al mercado estadounidense, la cartera del mono había superado al 85% de los fondos, además de haber superado la rentabilidad de los principales índices de Estados Unidos. En defensa de los analistas hay que decir que esta prueba se realizó durante 14 años y a largo plazo las carteras de los profesionales batieron a las del mono. 

En España el periódico Expansión hizo una prueba similar en 1999. Un mono imaginario, al que denominaron Merlínse enfrentaría contra los expertos de 9 prestigiosas firmas de Bolsa afincadas en España. Merlín escogió 10 valores al azar. En los dos primeros meses obtuvo rentabilidades discretas, pero a partir del tercer mes consiguió situarse a la cabeza de la clasificación. El azar estaba derrotando a los expertos. Entonces, por algún misterioso motivo, esta sección desapareció para siempre del periódico.

Mucho antes que Expansión y Wall Street Journal la revista Forbes confeccionó en 1967 una cartera de acciones lanzando 28 dardos sobre las cotizaciones del periódico New York Times. La prueba finalizó en 1984 debido a que muchos de los valores seleccionados estaban inmersos en procesos de fusión. Hasta entonces esa cartera estaba situada entre los mejores puestos del ranking de rentabilidad, superando a la mayor parte de los profesionales.

Para algunos, estos experimentos confirman una teoría conocida como Random Walk (paseo aleatorio) que asegura que el comportamiento de los mercados es absolutamente aleatorio y no hay forma de predecirlo con garantías de éxito. Otros, sin embargo, no piensan igual y consideran que se puede batir al mercado de forma sistemática, y para hacerlo no sirven elecciones aleatorias, si no carteras bien construidas. Es decir, creen que la solución no está en la cartera del mono, sino en un buen gestor.

¿Conclusión? Hay una historia académica muy conocida sobre el "paseo aleatorio" de un profesor de finanzas y sus alumnos. Cuando él y sus alumnos vieron un billete de 100 dólares en el suelo, les dijo que no hiciesen caso. Si fuese de verdad un billete de 100 dólares -dijo en voz alta-, alguien lo hubiese cogido ya. Por suerte los estudiantes eran escépticos, no sólo sobre los profesionales de Wall Street, sino también sobre los profesores doctos, y por eso recogieron el dinero.

Está claro que existe una lógica considerable en la posición del profesor de finanzas. En los mercados en los que gente inteligente está a la búsqueda de valores, no es probable que se deje permanentemente un billete de 100 dólares para que se lo lleven. Pero la historia nos dice que las oportunidades sin explotar existen de vez en cuando. Quizás el consejo del profesor de finanzas debería haber sido: "me considero un caminante aleatorio y estoy convencido de que el mercado es eficiente, pero de vez en cuando, no me sorprende que existan anomalías. Es posible que a veces haya billetes de 100 dólares en el suelo y, por supuesto, detendré mi paseo aleatorio para inclinarme a propósito y recogerlos". Este es también el objetivo del "Blog del mono": detectar a los gestores de fondos que, por lo menos en el pasado, han demostrado talento para encontrar billetes de 100 dólares. Los encontrará en la Categoría "Fondos para descubrir".